12 nov 2011

Luego de nuestra pelea en la cama, terminamos aturdidos,
no era necesario entender que había pasado todo y no había razón para seguir.
Para que te esfuerzas, no me tienes que pedir perdón, fui yo la que cometí el error.
Todo esta bien ahora, y aun recordamos la pelea, y en ves de llorar, reímos.
Lo único que quedara de esa pelea, es el amor que sentimos en la cama, y el sudor en nuestras sabanas,
y también dejamos nuestra huella, las marcas en el acolchado revuelto, en el piso de la habitación.