De pasar 9 años en una escuela tan genial como fue y es el San Martín, a estar en el Nobel, con gente nueva, buena onda, que te hace cagar de risa, es muy raro.
No me quería cambiar de colegio, pero hacerlo me hizo crecer, aprender cosas nuevas, tener nuevas amistades, y perder a otras, bah no se si perderlas, pero alejarme de esas personas que estuvieron conmigo durante años acompañándome, aconsejándome, escuchándome, bancandome.
Si volvería? Obvio, pero también esta la duda. No estoy tan segura. Y me da miedo pensarlo.
Los extraño.