2 mar 2012

Observando el ocaso, de un nuevo día, siento como si estuviese sola en el mundo, como si nadie me molestara, como si, el perfume de las rosas entre en mis poros, y me aromatizan el cuerpo, como si sus pétalos, rojos, rosas, y blancos,  hagan un colchón y yo este, acostada ahí, suave, sintiendo todo lo que siempre quise sentir; Observando el ocaso, de un nuevo día, siento que el alma se me llena de paz, se me llena de alegría, y no hay mas nada que sentir, más que eso;