Siempre
me encuentro pensando en vos. A oscuras, a plena luz del día. Dormida,
despierta. Siempre me encuentro soñando con vos. Deleitándome en recuerdos
dulces y prolongando la noche, para nuevamente, en la madrugada cerrar los ojos
y verte más vivo que nunca. A mi lado, siempre. Porque cuando más te siento es
cuando apago los ojos y enciendo la imaginación. Cuando estás en mis más
oscuros sueños es cuando tus ojos iluminan el paisaje y me muestran el
recorrido que debo seguir. Nunca sola, siempre a tu lado. Porque soledad es sinónimo
de melancolía, de separación. Y si nuestras almas se separan, se inunda mi
habitación de recuerdos, de lágrimas y de nostalgia, porque ya no estás más.
Nunca voy a dejar de soñar, entonces, con tu mano junto a la mía, caminando
un sendero que no tiene fin.