22 sept 2014

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Después de otra cena junto a los familiares de Aquiles, y de dormir junto a él a escondidas de su maníaca madre, preparamos los bolsos, desayunamos y partimos nuevamente. El padre de Aquiles estaba llevandonos a Ezeiza, pero sabía que ibamos a tardar mucho tiempo, por eso dormí en los brazos de mi novio. Estaba realmente cansada.
Cuando desperté seguíamos en la ruta. Noté la hora y había dormido más de cuatro horas seguidas, cosa que era raro porque me costaba muchisimo dormir tanto en un viaje en auto. Y Ezeiza no quedaba tan lejos de La Plata. Entonces noté unas luces y un lugar bastante conocido: Mar del Plata.
Abrí la boca, asombrada. Aquiles estaba mirandome divertido. Me había traído de sorpresa.
- Bueno, se nota que estas sorprendida... decime la dirección que te llevamos a tu casa.
Sonreí, pero por dentro estaba muy nerviosa. No solo iban a conocer a mi pareja, sino a su padre... Les dije la dirección y quince minutos más tarde estabamos en mi casa. Era pasado del mediodia un domingo. Es decir que todos se reunian a comer. Pura coincidencia o lo tenía todo planeado.
Toqué timbre y me atendió Mamá, se emocionó y me abrazó hasta dejarme sin respiración. Entré a casa y estaban todos. Presenté a Aquiles y a su padre todos venían a saludar, felices, totalmente sorprendidos.
Almorzamos y charlamos. Me contaron las noticias, lo mas importante, lo menos importante.
Después de ver el partido con papá, mi suegro, mis hermanos, y mi amor, teníamos que partir nuevamente al aeropuerto de mar del plata para ir a Ezeiza y de ahí, a Italia.
Fue una gran sorpresa todo lo que estaba viviendo últimamente. Pero estaba plena, feliz, llena de amor que nunca pensé que recibiría.

En la ruta, bastante lejos de nuestro destino, un auto se cruzó. El padre de Aquiles no logró esquivarlo. Chocamos de frente y ese pequeño fíat volcó. Los dueños del auto murieron en el acto. Nosotros quedamos inconscientes todos, salvo Aquiles que salió sumamente ileso.
Su padre no estaba en grave estado, pero yo era la que peor estaba: cuando me hicieron estudios en la cabeza (como hacía meses antes había tenido esa pequeña amnesia), podría haber aparecido nuevamente, pero me salvé. El tumor se había esfumado por completo y solo tenía unos razguños y una costilla y el brazo roto.
Todo seguía en orden. Luego de pasar nuevamente dos semanas en la casa de los padres de Aquiles, nos volvimos a Italia. Fue una total tortura no poder hacer el amor con él por el dolor de costillas. La abstinencia nos estaba matando. Yo no estaba de humor y él estaba hiper sensible. Ni su madre ni su hermana ayudaban a la situación. Ni siquiera ya podiamos dormir juntos, aunque por las noches se escapaba un rato solo para abrazarme y yo aprovechaba y tocaba su cabello castaño/rubio que emanaba un olor espectacular. Su padre, estaba consultando el psicologo porque pensaba que habia sido su resposabilidad la muerte de los dueños del fíat.
A la familia de estas personas les ofreció autos, dinero y viajes. Ellos por su parte no aceptaron muchos regalos. Los entendía,  nadie podía devolverlos a la vida y era muy doloroso. Era una pareja, como Aquiles y yo. Tan solo volviendo a su ciudad natal.
La madre de Aquiles me caia cada día peor y ni hablar su hermana. Las dos totalmente estructuradas y asquerosas. La santurrona de la hermana me odiaba y yo solo le sonreia, sabía que la indiferencia la mataba, por eso esperaba que se llene de rabia. No me interesaba ella. Solo que Aquiles no tenga problemas.
Aquiles no me hablaba tanto como antes. Creo que el no tener sexo y mi mal humor empeoraron las cosas.
Al llegar a Italia, ya en nuestra casa, el médico de Aquiles me sacó el yeso y me dijo que mi costilla ya estaba bien, que tenga cuidado con las actividades y que siga un poco en reposo.
Luego de tanta felicidad, parecia venirse todo abajo.