25 ene 2014

VI

Me desperté y seguía durmiendo. Aproveché y le preparé un desayuno. Cuando fui a despertarlo me estaba esperando con su carita de dormido. Me reí, me dio mucha ternura. Era como un nene.
Me sonrió, dejé el desayuno en su mesa de luz y de repente me tiró contra él a la cama, y me empezó a besar como nunca. Tuve que parar la situación y decirle que desayunemos…
-          ¿No trabajas nunca vos che? – pregunté mientras mordía una galletita
-          Si, en este momento estoy trabajando… Bah, están trabajando por mi
-          ¿Cómo?
-          Tengo diez agencias de autos en todo el país, y cinco inmobiliarias también en todo el país.
-          ¿Sos el dueño?
-          Si
-          Nunca lo hubiera imaginado el primer día en que te vi.
Se hizo un silencio incomodo y nos miramos fijamente. Noté que en un mueble tenía una cámara analógica:
-          ¿Tiene rollo?
-          Si, usala
Me subí sobre él, discretamente. Le tomé unas fotos y dejé la cámara en la mesita de luz.
El día estaba nublado así que estuvimos toda la tarde en la cama charlando. De verdad me gustaba que no me apurara en nada.
Vimos una película de comedia. Teníamos que pausarla para reírnos porque a mí me causaba gracia su risa y a él la mía, era terrible lo que me provocaba.
-          Yo a vos te conozco de antes – dije
-          Si – dijo y suspiró, preocupado
-          ¿Qué pasa?
-          Te acordas de tu accidente, ¿no? – dijo
-          ¿Qué pasa? – dije ya un poco nerviosa
-          Eras mi novia, te olvidaste de unas cuantas cosas con el accidente.
Quedé shockeada. Yo conocía este lugar, el cuadro, el perfume. El conocía mis gustos, sabía mi talle, mi comida preferida. Sabía que mi lugar favorito en el mundo era el arroyo, por eso me iba a buscar todos los días. Lo conocía. Sabía que esta casa era nuestra, el gato, los sillones, el color de la pared lo había elegido yo.
¿Por qué Josefina no me dijo nada?

Me levanté y me fui al patio. Estaba lloviendo. Empecé a llorar. Apareció Amir y me abrazó, y lloramos juntos debajo de la lluvia. 

- Final de la primera parte -