Amir.
Había decidido
salir de casa después del accidente. No podía encerrarme, necesitaba tomar
aire, dejar de pensar. Pero en vez de eso, fui a su lugar favorito. Y la vi. La
vi sentada donde siempre estaba. Me senté junto a ella y reaccionó como la
primera vez. Sin miedo, tímidamente, sin hablar.
Prendí
la pipa y le convide el tabaco que a ella le gustaba tanto. Chocolate.
No sé
por qué no le dije todo desde el principio. Solo pensé en dejarlo ser, quizá
pasaba como antes, quizá solo la volvía a conquistar.
La note
cansada, estresada de todo. Antes le pasaba seguido y siempre venia acá.
Le
pregunté que se sentía estar tan aferrada a hacer lo que los demás quisieran
que haga. Creo que lo tomó a mal, porque se levanto y se fue, pero no podía
dejar que se vaya sin decirle que mañana vuelva. Que la quería ver de nuevo
todos los días de mi vida, que la extrañaba y no podía mas con el vacio que
sentía en el pecho y todas las cosas que quiero decirle, que me ahogan y que me
vuelven loco de a poco.
Solo le
dije que mañana estaría sentado en ese mismo lugar, que no era una cita, que
solo podía acompañarme.
Asintió
y se fue sin más que decir. Esa noche no dormí.