25 ene 2014

XIV

Tuve ganas de manejar. Antes lo hacía pero después del accidente no toqué de nuevo un auto. Me guió durante todo el camino a nuestra casa. Vivíamos cerca de sobremonte, es decir que antes íbamos frecuentemente a tomar algo con amigos.
Para mi sorpresa manejé muy bien y no tuve miedo. Pensé que después podría ir a visitar a mis viejos que hace una semana no los veía.
La casa era de piedras por fuera. A penas entras, el piso es de madera, tiene un desnivel que lleva al living, donde hay un hogar a leña, y tres sillones de color natural. La mesa ratona era de vidrio y tenía muy lindos adornos.
Estaba lleno de cámaras analógicas colgadas y a su alrededor, marcos de cuadros. Amir me dijo que la casa la diseñé yo.
En la cocina había una isla en el medio. Era blanca con detalles verdes y muy iluminada. Nuestra habitación era enorme, hermosa, iluminada, muy bien amueblada. Perfecta.
Me acosté y Amir se fue a su oficina. Tomé mi notebook, abrí el facebook y me fijé en todos los mensajes que me mandaron mientras no me conecté. Había uno de un hombre que no recordaba muy bien. Se llamaba Nicolas. La charla era más o menos así:
-          ÉL: ¿Nos vemos hoy?
-          YO: A las tres en el departamento
-          ÉL: Segura que no va Amir, ¿no?
-          YO: No gordo, confiá.
Seguí leyendo más arriba en conversaciones viejas con este mismo chico. Me sorprendía de las cosas que hablábamos. Me di cuenta de que le fui infiel a Amir.

Decidí borrar la conversación de inmediato y borrarlo del facebook. Antes, vi sus fotos y noté que teníamos muchas juntos, y no en privado. Éramos amigos de antes, era amigo de la secundaria, y seguí en contacto con él. 
No podía creer que le había sido infiel con éste pibe. Me acordaba un poco de él en la secundaria pero no de él actualmente. Pensé que era tiempo de empezar de cero así que quise olvidarme del tema y relajarme escuchando música en mi cama.