25 ene 2014

XV

Le pedí a Amir que me acompañara a Ezeiza a buscar a Milka que volvía de Europa. Se había ido con Tobías de vacaciones y les prometí que iba a ir a buscarlos cuando vuelvan. Nunca olvido mis promesas.
Llegamos e hicimos un cartel que decía “Milky & Tobi” y muchos corazoncitos. Ella me vio y corrió a abrazarme. Lloró junto a mí, de emoción. Hacia muchísimo que no nos veíamos. Su viaje duró tres meses, no estuvo durante mi operación, así que tuve que contarle todo desde el principio, porque estuvimos muy incomunicadas. Se quedó paralizada con lo que le conté sobre la última semana. En el camino a Mar del Plata hablamos sobre el viaje y nos contaron lo bien que pasaron los tres meses recorriendo Europa. Que envidia les tenía.
Cuando llegamos a su casa, los ayudamos a bajar las cosas. Preparamos mate y nos pusimos a charlar. Nos dieron los regalos que nos habían traído. Un cuadro y un reloj. Hermosisimos. Nos separamos: los hombres en el living y las mujeres en la cocina. Le pregunté a Milka si sabía algo sobre Nicolas y me contó que éramos amantes desde la secundaria. Nunca nos pusimos en algo serio porque la verdad era que solo nos gustaba tener sexo y nada más. El estaba casado y con una hija. Y yo estaba con Amir desde los 23, y actualmente tengo 25.
¿Un montón de tiempo de amantes y yo de verdad no sentía nada por él? Quizá nunca le dije a nadie nada sobre algo sentimental. Al menos no recordaba sentir nada, lo cual me hizo sentir muy bien porque no me gustaba nada serle infiel a mi pareja. Lo quiero mucho a Amir, así que voy a hacer las cosas bien.
Era muy tarde así que decidimos volver a casa. Si yo vivía con Amir, ¿por qué seguía con mi departamento?
Cuando le pregunté eso a Amir dijo:
-          Te viniste a vivir conmigo una semana antes de tu accidente, no tuvimos tiempo de nada. Esa noche fue una catástrofe. Se me vino el mundo abajo, decidí alejarme un tiempo, así que con Josefina sacamos lo poco que había mío, de tu departamento. Nuestra casa la diseñamos durante tres meses. Estaba construida, pero vos decidiste el amueblado, la pintura, todo. Es tu obra, tu casa.
-          Nuestra casa. La amo. ¿Querés que vendamos el departamento? Podríamos usar la plata para viajar… Si es que el trabajo te deja. – dije con una sonrisa picarona

-          Obvio, me encantó la idea. Mañana lo pongo en venta y vas a ver que lo vendemos rapidísimo. Es hermoso y no muy caro para el lugar de ubicación que tiene.