Le pedí
a Amir que me acompañara a Ezeiza a buscar a Milka que volvía de Europa. Se había
ido con Tobías de vacaciones y les prometí que iba a ir a buscarlos cuando
vuelvan. Nunca olvido mis promesas.
Llegamos
e hicimos un cartel que decía “Milky & Tobi” y muchos corazoncitos. Ella me
vio y corrió a abrazarme. Lloró junto a mí, de emoción. Hacia muchísimo que no
nos veíamos. Su viaje duró tres meses, no estuvo durante mi operación, así que
tuve que contarle todo desde el principio, porque estuvimos muy incomunicadas. Se
quedó paralizada con lo que le conté sobre la última semana. En el camino a Mar
del Plata hablamos sobre el viaje y nos contaron lo bien que pasaron los tres
meses recorriendo Europa. Que envidia les tenía.
Cuando
llegamos a su casa, los ayudamos a bajar las cosas. Preparamos mate y nos
pusimos a charlar. Nos dieron los regalos que nos habían traído. Un cuadro y un
reloj. Hermosisimos. Nos separamos: los hombres en el living y las mujeres en
la cocina. Le pregunté a Milka si sabía algo sobre Nicolas y me contó que éramos
amantes desde la secundaria. Nunca nos pusimos en algo serio porque la verdad
era que solo nos gustaba tener sexo y nada más. El estaba casado y con una
hija. Y yo estaba con Amir desde los 23, y actualmente tengo 25.
¿Un
montón de tiempo de amantes y yo de verdad no sentía nada por él? Quizá nunca
le dije a nadie nada sobre algo sentimental. Al menos no recordaba sentir nada,
lo cual me hizo sentir muy bien porque no me gustaba nada serle infiel a mi
pareja. Lo quiero mucho a Amir, así que voy a hacer las cosas bien.
Era muy
tarde así que decidimos volver a casa. Si yo vivía con Amir, ¿por qué seguía con
mi departamento?
Cuando
le pregunté eso a Amir dijo:
-
Te viniste a vivir conmigo una semana antes de tu accidente, no
tuvimos tiempo de nada. Esa noche fue una catástrofe. Se me vino el mundo
abajo, decidí alejarme un tiempo, así que con Josefina sacamos lo poco que había
mío, de tu departamento. Nuestra casa la diseñamos durante tres meses. Estaba
construida, pero vos decidiste el amueblado, la pintura, todo. Es tu obra, tu
casa.
-
Nuestra casa. La amo. ¿Querés que vendamos el departamento? Podríamos
usar la plata para viajar… Si es que el trabajo te deja. – dije con una sonrisa
picarona
-
Obvio, me encantó la idea. Mañana lo pongo en venta y vas a ver que lo
vendemos rapidísimo. Es hermoso y no muy caro para el lugar de ubicación que
tiene.