26 ene 2014

XVI

Le mandé un whatsapp a mamá diciéndole que íbamos a ir a cenar con Amir. Como de costumbre contestó un “Ok” y al rato me dijo que lleve el postre.
Pasamos por Tío Andino y compramos dos kg de helado, tramontana, dulce de leche, mascarpone con frutos del bosque, flan, limón, y chocolate.
Llegamos a casa a las 21.30 y estaba Elvio y Maria junto a los mellis, gordos hermosos, los extrañaba un montón y estaban re grandes. Lucia y Lorenzo me abrazaron muchísimo, Fernando estaba soltero aun y buscaba un departamento para alquilar, le conté del mío, y me dijo que lo lleve a verlo que le gustaba la propuesta… Candela seguía con Germán y ya se habían ido a vivir juntos.
Papá había hecho los asados exquisitos que se manda siempre a la parrilla. Comimos y terminamos tirados todos en el sillón. Algunos en el piso ya que no entrabamos. Extrañaba los domingos en familia.
Les conté de toda la situación con Amir, no muy detalladamente. Me contaron muchísimas cosas que no recordaba y no podía creer.
Freddy estaba viejo, y seguía igual de paja que siempre. Gordo hermoso lo extrañaba muchísimo, quería llevármelo.
Germán y Candela se iban a la costa junto a Alma y Andrés. Al final terminaron juntos, después de tantos años de amistad, el se le declaró y ella no resistió. Estaban enamoradísimos. Los Cu juntos, me puse re feliz por ellos. Decidimos ir con ellos, estábamos aburridos y no teníamos nada que hacer.
Charlamos, nos pusimos al día. Alma me contó todo, como fue que se pusieron de novios. Nosotras estábamos distanciadas, a ella nunca le gustó mucho Amir,  y antes del accidente hablábamos poco. Sé que fue al hospital porque estuvo conmigo, pero después la vi muy pocas veces.
Volvimos a casa. Decidí abrir la notebook mientras Amir terminaba de ordenar unos papeles en su oficina. Ya había acomodado toda mi ropa en el placard, y lo único que faltaba acomodar eran los regalos que Milka y Tobi nos trajeron de Europa.
Cuando entré al facebook había un mensaje de Nicolás, lo había mandado hace dos horas. De repente me puse muy nerviosa.
-          No sé por qué me borraste. No sé si te acordas de mi. Te extraño en todos los sentidos. Quiero volver a verte.
A lo que yo respondí:
-          Me acuerdo de vos pero muy poco, en el pasado. Hoy en día no recuerdo haberte visto.
Al instante puso:
-          Quiero que nos veamos y charlemos. Tengo muchas cosas que decirte, por favor.
-          Mañana a las nueve y media en La Fonte D’Oro, en el centro por favor sé puntual – respondí.

-          Bueno, gracias Salo.