Le
mandé un whatsapp a mamá diciéndole que íbamos a ir a cenar con Amir. Como de
costumbre contestó un “Ok” y al rato me dijo que lleve el postre.
Pasamos
por Tío Andino y compramos dos kg de helado, tramontana, dulce de leche,
mascarpone con frutos del bosque, flan, limón, y chocolate.
Llegamos
a casa a las 21.30 y estaba Elvio y Maria junto a los mellis, gordos hermosos,
los extrañaba un montón y estaban re grandes. Lucia y Lorenzo me abrazaron muchísimo,
Fernando estaba soltero aun y buscaba un departamento para alquilar, le conté
del mío, y me dijo que lo lleve a verlo que le gustaba la propuesta… Candela seguía
con Germán y ya se habían ido a vivir juntos.
Papá había
hecho los asados exquisitos que se manda siempre a la parrilla. Comimos y
terminamos tirados todos en el sillón. Algunos en el piso ya que no entrabamos.
Extrañaba los domingos en familia.
Les
conté de toda la situación con Amir, no muy detalladamente. Me contaron muchísimas
cosas que no recordaba y no podía creer.
Freddy
estaba viejo, y seguía igual de paja que siempre. Gordo hermoso lo extrañaba muchísimo,
quería llevármelo.
Germán
y Candela se iban a la costa junto a Alma y Andrés. Al final terminaron juntos,
después de tantos años de amistad, el se le declaró y ella no resistió. Estaban
enamoradísimos. Los Cu juntos, me puse re feliz por ellos. Decidimos ir con
ellos, estábamos aburridos y no teníamos nada que hacer.
Charlamos,
nos pusimos al día. Alma me contó todo, como fue que se pusieron de novios.
Nosotras estábamos distanciadas, a ella nunca le gustó mucho Amir, y antes del accidente hablábamos poco. Sé que
fue al hospital porque estuvo conmigo, pero después la vi muy pocas veces.
Volvimos
a casa. Decidí abrir la notebook mientras Amir terminaba de ordenar unos
papeles en su oficina. Ya había acomodado toda mi ropa en el placard, y lo único
que faltaba acomodar eran los regalos que Milka y Tobi nos trajeron de Europa.
Cuando
entré al facebook había un mensaje de Nicolás, lo había mandado hace dos horas.
De repente me puse muy nerviosa.
-
No sé por qué me borraste. No sé si te acordas de mi. Te extraño en
todos los sentidos. Quiero volver a verte.
A lo
que yo respondí:
-
Me acuerdo de vos pero muy poco, en el pasado. Hoy en día no recuerdo
haberte visto.
Al
instante puso:
-
Quiero que nos veamos y charlemos. Tengo muchas cosas que decirte, por
favor.
-
Mañana a las nueve y media en La Fonte D’Oro, en el centro por favor
sé puntual – respondí.
-
Bueno, gracias Salo.