27 ene 2014

XVIII

Fernando fue a ver el departamento donde yo vivía. Decidió que era tiempo de mudarse, así que como el precio le pareció justo y podía pagarlo, lo alquiló. Además, le hice una rebaja por ser mi hermano.
Esa semana lo ayudamos a mudarse y le hice un regalo por su nueva adquisición: un cuadro de la foto de los mellis.
Lucía estaba embarazada y en poco tiempo volveríamos a ser tíos. A mí me gustaba la idea de tener hijos después de los treinta, quería aprovechar el tiempo para viajar, trabajar, disfrutar. Seria hermoso tener hijos, pero no tan jóvenes. Implica muchísimas cosas y dedicación. Siempre soñé con tener tres: dos nenas y un nene. Al nene lo mandaría a futbol desde chiquito, y las nenas hockey, básquet, o lo que quieran, pero me gusta el deporte y tienen que ser sanos… Obviamente mis hijos serian hinchas de Boca.
Invité a cenar esa noche a Germán y a Candela. Germán era chef y hacia poco tiempo había puesto su propio restaurant. Quiso cocinar, pero me negué y les cociné pizzas. Antes preparamos una buena picada y nos sentamos a ver el amistoso de Argentina – Brasil.
Cuando se fueron Cande y Germán, nos quedamos mirando una peli con Amir. En eso sonó la puerta.
Fui a abrir y estaba Nicolás. Lo saqué al hall de entrada y le pregunté qué estaba haciendo en mi casa:
-          ¿Cómo te da la cara para venir acá?
-          Amir sabe de lo que pasó entre nosotros Salo, lo sabe. Quiero que venga, que me vea que estoy con vos, buscándote. De verdad te quiero.
-          Hacete un favor y andate, enserio.
Se abrió la puerta de golpe y Amir salió desesperado. Estaba enojadísimo, tanto que le pegó una buena piña a Nicolás. Tuve que meterme y evitar una pelea peor. Le grité y rogué a Nicolás que se alejara y que evite más problemas, que tendríamos que hablar pero que este no era el momento.
Amir estaba furioso. Le dije que me cuente todo lo que había sucedido en el pasado con Nicolás.
-          Vos estabas con él desde secundaria, nunca fue nada serio pero se gustaban. No sé por qué no se pusieron de novios, ninguno de los dos supo explicarlo. Yo era amigo de Nicolás y digamos que vos siempre me gustaste, entonces te encaré y lo dejaste a él por mí. Pero lo de ustedes no se terminó nunca, yo siempre supe que te veías a escondidas con él, siempre fui el “cornudo consciente”. Hubo miles de peleas causadas gracias a esto. Pero tu accidente borró todo lo relacionado con él y conmigo. Digamos que entre nosotros hubo una lucha por recuperarte, y quien ganó fui yo.
-          Ah, ¿soy un premio? Juro que no entiendo nada. Me duele, perdón si te fui infiel, de verdad, no sé como fui capaz.
Amir se quedó callado y con la mirada baja, y dijo:
-          Volviste con él porque yo te fui infiel con alguien a quien odiabas tremendamente.
De repente un odio profundo vino a mí y una sola persona apareció en mi cabeza. Manuela no podría ser nunca.
-          ¿Manuela?
-          Si – dijo
-          Creo que me voy a dormir a la habitación de arriba. Tengo que pensar. Buenas noches – y me fui antes de que pueda hablar.

Mil preguntas se vinieron a mi cabeza: ¿Ahora estaba siéndome infiel con ella o eso ya pasó? ¿Tengo que enojarme? Digamos… yo hice lo mismo y por venganza, supongo. ¿Mis amigas saben y no me lo dijeron? Es horrible olvidarme de tantas cosas, y pensar que puede que haya más cosas que aun no sé.