27 ene 2014

XIX

Me dormí enfurecida y me levanté mejor. Desayuné sola y empecé a leer las notificaciones en mi facebook. Tenía trabajo, una chica que cumplía 15 necesitaba una fotógrafa. Me encanta, me vino re bien para despejarme. Le dije que viniera al estudio a hablar y le hacía fotos de prueba y le mostraba otras más a ver si aceptaba el precio y lo hacíamos.
Si, tenía un estudio en mi propia casa (como siempre imaginé). Era una gran pieza, con fondos blancos, negros, grises. Muy iluminada y con muchos equipos fotográficos. La verdad era que extrañaba las cámaras y tuve que retomar algunos apuntes, porque había cosas que recordaba poco.
La chica se llamaba Rocio y era muy simpática y tímida. Le dije que se deje llevar, que estas fotos eran de ella y que si no les gustaban, las borraba y hacíamos más.
Me aceptó como su fotógrafa y empezamos a hacer unas fotos que quedaron geniales y les gustaron muchísimo. Luego de esa tarde, dos chicas más me preguntaron si hacia books. Se ve que Rocío me recomendó. Estaba muy contenta.
Decidí ir a la casa de fotografía a revelar unas fotos para un álbum que les hice a Milka y Tobi, de regalo por su aniversario. Eran hermosas las fotos y algunas se las saqué sin que se dieran cuenta. Muchas en blanco y negro, y otras en sepia. Unas con la Nikon, otras con la Canon y otras con la analógica. Perfectas.

Esa semana iba a venir SLB  Mar del Plata, me gustaba que la banda se haya hecho conocida, pero había muchos caretas dando vueltas. El tema es que volvería a mi adolescencia y ¡me iba a ir a GAP a verlos tocar! Muchísima felicidad. Estaba saliendo todo bien por ahora.