30 ene 2014

XXI

-          Estuve de nuevo con ella.  – dijo
-          ¿Con Manuela? – dije, sin darle importancia (de verdad, ya no importaba).
-          Si – dijo con una lagrima cayendo en sus mejillas.
-          Bueno, conseguime un departamento nuevo. Si es en el mismo edificio de antes, mejor. Quisiera estar cerca de mi hermano.
-          ¿Así, tan fácil la haces? Te perdoné que te vieras con Nicolás, te di todo lo que pude, te amo muchísimo
-          Si me amaras no estarías con ella. Perdón pero estoy muy confundida, quiero que nos tomemos un tiempo Amir. No tolero la mentira - y yo también miento, pensé – y ya la toleré una vez. Esto me va a afectar. Un tiempo, por favor.
-          Está bien. No te preocupes por el departamento, de acá me voy yo – dijo.
-          Bueno.
Nos despedimos. Estuve relajada toda la tarde, pinté, saqué fotos, chateé con viejos colegas, llamé a mamá, le conté sobre esto. Le dije a Milka que venga a dormir a casa, como cuando éramos chicas.  
Llegó a las 21 con dos kilos de helado de San Marino, y vimos una peli de comedia. No tenía ganas de pensar, ni de llorar, ni de deprimirme.
En eso, a las 23.40 un whatsapp de Nico:
-          ¿Estas al pedo? ¿Puedo pasar a verte? – decía. Le pregunté a Milka qué debía hacer. A ella siempre le fascinó Nico, así que dijo que en este momento solo actúe, era verlo y nada más, y de ultima si pasaban más cosas, técnicamente estaba soltera.
-          Veni a casa.
-          Estoy en la puerta bombón.
Abrí y efectivamente estaba en la puerta con una rosa y bombones.
Milka se escondió en una de las habitaciones, y yo agradecí tener el pijama de encaje negro, igualmente estaba tapado por una bata cortita que le hacía juego.
No pudo evitar bajar la mirada, pero se retractó inmediatamente. Lo invité a pasar. Tomamos un café y comimos los bombones, yo estaba llena por el helado.
Lo miraba y me reía. Sentía cosas por él, era inevitable.
De un momento a otro estábamos en mi cuarto tirados en la cama y desnudos. Tomé el celular y le dije a Milka por whatsapp que saliera de la habitación, que iba a estar un rato…
Nicolás se fue de casa a las 5 de la mañana. Milka estaba dormidísima en el sillón. El la reconoció cuando pasó.
-          Te extrañaba mucho.
-          Em… ¿gracias?, perdón, no sé qué decirte. Fue lindo volver a verte. – dije
-          Quiero seguir haciéndolo durante el resto de mi vida.
-          No nos precipitemos Nico, no es cualquier tema. Estoy pasando por un momento malo, tengo que pensar mucho y de verdad no tengo ganas de tener conflictos. No me llames, cuando esté lista, yo te llamo. Paciencia y nada más.

Me dio un beso de esos que humillan a la soledad… y se fue.