-
Estuve de nuevo con ella. –
dijo
-
¿Con Manuela? – dije, sin darle importancia (de verdad, ya no
importaba).
-
Si – dijo con una lagrima cayendo en sus mejillas.
-
Bueno, conseguime un departamento nuevo. Si es en el mismo edificio de
antes, mejor. Quisiera estar cerca de mi hermano.
-
¿Así, tan fácil la haces? Te perdoné que te vieras con Nicolás, te di
todo lo que pude, te amo muchísimo
-
Si me amaras no estarías con ella. Perdón pero estoy muy confundida,
quiero que nos tomemos un tiempo Amir. No tolero la mentira - y yo también
miento, pensé – y ya la toleré una vez. Esto me va a afectar. Un tiempo, por
favor.
-
Está bien. No te preocupes por el departamento, de acá me voy yo –
dijo.
-
Bueno.
Nos
despedimos. Estuve relajada toda la tarde, pinté, saqué fotos, chateé con
viejos colegas, llamé a mamá, le conté sobre esto. Le dije a Milka que venga a
dormir a casa, como cuando éramos chicas.
Llegó a
las 21 con dos kilos de helado de San Marino, y vimos una peli de comedia. No tenía
ganas de pensar, ni de llorar, ni de deprimirme.
En eso,
a las 23.40 un whatsapp de Nico:
-
¿Estas al pedo? ¿Puedo pasar a verte? – decía. Le pregunté a Milka qué
debía hacer. A ella siempre le fascinó Nico, así que dijo que en este momento
solo actúe, era verlo y nada más, y de ultima si pasaban más cosas, técnicamente
estaba soltera.
-
Veni a casa.
-
Estoy en la puerta bombón.
Abrí y
efectivamente estaba en la puerta con una rosa y bombones.
Milka
se escondió en una de las habitaciones, y yo agradecí tener el pijama de encaje
negro, igualmente estaba tapado por una bata cortita que le hacía juego.
No pudo
evitar bajar la mirada, pero se retractó inmediatamente. Lo invité a pasar.
Tomamos un café y comimos los bombones, yo estaba llena por el helado.
Lo
miraba y me reía. Sentía cosas por él, era inevitable.
De un
momento a otro estábamos en mi cuarto tirados en la cama y desnudos. Tomé el
celular y le dije a Milka por whatsapp que saliera de la habitación, que iba a
estar un rato…
Nicolás
se fue de casa a las 5 de la mañana. Milka estaba dormidísima en el sillón. El
la reconoció cuando pasó.
-
Te extrañaba mucho.
-
Em… ¿gracias?, perdón, no sé qué decirte. Fue lindo volver a verte. –
dije
-
Quiero seguir haciéndolo durante el resto de mi vida.
-
No nos precipitemos Nico, no es cualquier tema. Estoy pasando por un
momento malo, tengo que pensar mucho y de verdad no tengo ganas de tener
conflictos. No me llames, cuando esté lista, yo te llamo. Paciencia y nada más.
Me dio un
beso de esos que humillan a la soledad… y se fue.