5 feb 2014

XXIII

Tenía un atraso de dos semanas. No me preocupaba eso, sino el tema de que vomitaba a cada rato. En realidad, me ponía a pensar, a sacar conclusiones: siempre me cuidé y tomé la pastilla, pero decidí sacarme la duda.
Milka me acompañó a la farmacia y compramos el evatest. Cuando llegué a casa sentía mucho miedo. Era muy joven para tener un hijo. Ni candela lo tenía todavía. Tenía que seguir el orden de hermanos: primero Elvio, después Lucia, después Fernando, Candela y al final yo.
Entré al baño y cuando estaba por hacer pis noté mi bombacha manchada: GRACIAS A DIOS.
Salí corriendo y la abracé. A lo que respondió: ¿Tan rápido? Y me tenté. De verdad me había sacado un peso de encima.
Guarde el evatest para más adelante y nos pusimos a charlar: TOBI LE HABIA PEDIDO MATRIMONIO A MILKA, y Milka obviamente aceptó, me pidió que sea la madrina de casamiento.

Eran muchas emociones para un solo día. Desbordaba de alegría. Decidimos que las fotos de los exteriores las sacaba yo, gratis, como parte del regalo que les iba a hacer. En la fiesta prefería no sacarlas y disfrutar, es hermoso el ser fotógrafo, pero no en fiestas de amigos: te perdes todo.