Tenía
un atraso de dos semanas. No me preocupaba eso, sino el tema de que vomitaba a
cada rato. En realidad, me ponía a pensar, a sacar conclusiones: siempre me
cuidé y tomé la pastilla, pero decidí sacarme la duda.
Milka
me acompañó a la farmacia y compramos el evatest. Cuando llegué a casa sentía
mucho miedo. Era muy joven para tener un hijo. Ni candela lo tenía todavía.
Tenía que seguir el orden de hermanos: primero Elvio, después Lucia, después
Fernando, Candela y al final yo.
Entré
al baño y cuando estaba por hacer pis noté mi bombacha manchada: GRACIAS A
DIOS.
Salí
corriendo y la abracé. A lo que respondió: ¿Tan rápido? Y me tenté. De verdad
me había sacado un peso de encima.
Guarde
el evatest para más adelante y nos pusimos a charlar: TOBI LE HABIA PEDIDO
MATRIMONIO A MILKA, y Milka obviamente aceptó, me pidió que sea la madrina de
casamiento.
Eran
muchas emociones para un solo día. Desbordaba de alegría. Decidimos que las
fotos de los exteriores las sacaba yo, gratis, como parte del regalo que les
iba a hacer. En la fiesta prefería no sacarlas y disfrutar, es hermoso el ser
fotógrafo, pero no en fiestas de amigos: te perdes todo.