Nicolás
Estoy
siendo feliz. Volví con ella y la amo. La amo realmente. Recuerdo el día en que
entró al colegio. Se sentó con ese chico y yo la miraba, y ella a mí. Todo ese
año fuimos amigos. El año siguiente empezaron a pasar cosas. Éramos chicos y
traviesos, nos gustaba mucho hacer eso. Fue todo un año de cosas entre
nosotros. Nadie sabía nada (o eso creía yo).
El
último año, Bariloche. Fue espectacular, nos entendíamos muchísimo. Sabíamos
comunicarnos. Es lindo tener una amiga con la cual podes tener relaciones y no
sentir nada. Yo sabía que ella no sentía nada y sabia separar las cosas. Y yo
también supe separar mis asuntos.
Cuando
volvimos ella estuvo de novia durante unos meses y yo realmente estaba celoso,
la quería tener conmigo. Tenía pensamientos que a mi parecer eran erróneos. No
podía exigirle que sea solo mía, ¡éramos amigos!
Pensaba
todo el día en ella y maldecí haberme dado cuenta de que me gustaba. Me
encantaba.
Estuve
meses y meses hablándole. Nunca le demostré nada y ella no sentía nada por mí.
Un día en una previa, ella ya soltera, me abrazó y me dijo que me quería. Pero
eran de esos abrazos de amistad. Yo, en mal estado, le dije: “pero no me queres
como quiero que me quieras, yo te quiero de mil maneras”.
Se
quedó muda y no me dijo nada más, siguió tomando y bailando. Más tarde esa
misma noche en el boliche nos besamos. Nos habíamos quedado solos. Lo nuestro
siempre fue vernos y tener relaciones, nunca besarnos. Fue raro y lindo. Ahí
fue cuando los chicos nos vieron. Todas nuestras amistades en común nos vieron
estando juntos.
No fue
nada serio. Después de meses, nos reencontramos. Le había hablado y nos vimos
en una plaza. Lugar público, muy raro para nosotros. Me le declaré. Le dije que
me gustaba mucho y que quería estar con ella. Que lo que había dicho en la
previa era verdad (los borrachos nunca mienten). Ella se quedó callada y me besó.
Me confesó que no quería nada serio, pero que podíamos estar en algo, como
antes. Y me conformé.
Desde
ese día nunca nos separamos hasta hoy. Volvimos a estar juntos y esta vez de
verdad. Era mía, la sentía mía.
Amir no
importaba. Siempre me eligió por encima de él y eso me hacía sentir muy bien.
Decidí
cumplir todo lo que deseaba. Quizás Amir le podía dar cosas materiales pero a
ella le faltaban más cosas aun.