5 feb 2014

XXIV

Nicolás
Estoy siendo feliz. Volví con ella y la amo. La amo realmente. Recuerdo el día en que entró al colegio. Se sentó con ese chico y yo la miraba, y ella a mí. Todo ese año fuimos amigos. El año siguiente empezaron a pasar cosas. Éramos chicos y traviesos, nos gustaba mucho hacer eso. Fue todo un año de cosas entre nosotros. Nadie sabía nada (o eso creía yo).
El último año, Bariloche. Fue espectacular, nos entendíamos muchísimo. Sabíamos comunicarnos. Es lindo tener una amiga con la cual podes tener relaciones y no sentir nada. Yo sabía que ella no sentía nada y sabia separar las cosas. Y yo también supe separar mis asuntos.
Cuando volvimos ella estuvo de novia durante unos meses y yo realmente estaba celoso, la quería tener conmigo. Tenía pensamientos que a mi parecer eran erróneos. No podía exigirle que sea solo mía, ¡éramos amigos!
Pensaba todo el día en ella y maldecí haberme dado cuenta de que me gustaba. Me encantaba.
Estuve meses y meses hablándole. Nunca le demostré nada y ella no sentía nada por mí. Un día en una previa, ella ya soltera, me abrazó y me dijo que me quería. Pero eran de esos abrazos de amistad. Yo, en mal estado, le dije: “pero no me queres como quiero que me quieras, yo te quiero de mil maneras”.
Se quedó muda y no me dijo nada más, siguió tomando y bailando. Más tarde esa misma noche en el boliche nos besamos. Nos habíamos quedado solos. Lo nuestro siempre fue vernos y tener relaciones, nunca besarnos. Fue raro y lindo. Ahí fue cuando los chicos nos vieron. Todas nuestras amistades en común nos vieron estando juntos.
No fue nada serio. Después de meses, nos reencontramos. Le había hablado y nos vimos en una plaza. Lugar público, muy raro para nosotros. Me le declaré. Le dije que me gustaba mucho y que quería estar con ella. Que lo que había dicho en la previa era verdad (los borrachos nunca mienten). Ella se quedó callada y me besó. Me confesó que no quería nada serio, pero que podíamos estar en algo, como antes. Y me conformé.
Desde ese día nunca nos separamos hasta hoy. Volvimos a estar juntos y esta vez de verdad. Era mía, la sentía mía.
Amir no importaba. Siempre me eligió por encima de él y eso me hacía sentir muy bien.

Decidí cumplir todo lo que deseaba. Quizás Amir le podía dar cosas materiales pero a ella le faltaban más cosas aun.