Esta vez salió solo, y me miró con cara de preocupación. Le sonreí y le fui indiferente. Ya había reflexionado: No soy nadie para decirle nada, entre nosotros no pasó nada, yo por él no sentía nada, y esta es su casa, asi que puede traer a todas las putas que quiera para garchar.
Cené mientras miraba una revista, y no dije ni una palabra. Lavé mi plato, y me fui a mi habitación. Estaba manteniendo mi postura, firme y dura.
Estaba muy contenta por el trabajo. De mi lista de tareas, taché "Conseguir trabajo".
Me senté en la cama.
Se abrió la puerta y Aquiles vino y se puso al frente mío.
- Decime algo, puteame, gritame, escupime, pegame, pero hacé algo - dijo, nervioso, respirando agitado y con miedo
- ¿Por que? - no le di importancia
- Dale, estuve acá con otra mientras ayer nosotros dos estuvimos muy intimos
Solté una carcajada - Intimos? porque me acostaste y tapaste en una cama y me diste un beso en la frente? - un beso en la frente no es para cualquiera - No pasó nada Aquiles, esta es tu casa, podes traer a quien quieras y hacer lo que quieras porque a mi no me va a afectar en absoluto - mentí.
- Así que no te afectó? - dijo, irónico - Entonces no te va a afectar que venga a vivir acá
Me puse rigida y tensa, casi le grito, pero me contuve, si la traía significaba odio, y que yo me iba, obviamente, no podia vivir acá.
- Es decisión tuya - dije con la peor de mis caras
- Si, te afecta, y no podes evitarlo. Como a mi me afecta que te vayas sola, como me afecta que tengas un trabajo donde estas rodeado de hombres, como me afectaba que te miraran mis compañeros en la cocina y los hombres del restaurante.
- Como sabes donde trabajo ahora? Me seguiste? Sos un enfermo!- dije, gritando, enojada.
Me satura que me persigan, que me controlen, y ahora aparece este. No lo podia creer.
- No importa
- Ah no, bueno, si viene esa mujer a vivir yo me voy de acá
- No era que no te afectaba? - dijo sonriendo
- Que te importa a vos, si sos un pendejo. - no sé por qué dije eso - No podria vivir con esa mujer, además la parejita tendria que vivir sola, tres son multitud - dije con mi sonrisa mas ironica
- No pasa nada con ella, solo la usé. A mi me gustas vos - dijo.
Que quéeeeeeeeee?
Me quedé atónita
Igual era obvio.
Mi cara era dura, en mi boca se formó una linea recta
Conté hasta tres.
1...2...3...
- Me parece que tendría que irme igual
- Quedate, por favor - rogó
- Estas con ella, disculpame, pero no me pasa lo mismo que a vos - otra vez, mentí
- Sos muy mala mintiendo, señorita. - se me acercó mientras lo decía. Di un paso hacia atrás
Me sonrojé y me reí.
Me retracté.
Tomé las valijas y empecé a ordenar todo.
- SALOMÉ, QUEDATE. - me ordenó mientras me tomaba de la cintura. Mi cuerpo se calentó de arriba a abajo ante su tacto.
- No pienso quedarme ni un minuto más acá! usas a las mujeres, las traes acá, al frente mío, un poco de respeto hombre, no somos objetos ni mucho menos, sabías como eran las cosas y la trajiste acá, no sabes como la pasé - y me callé, no tendria que haber dicho nada.
- Como son las cosas? vez como te afecta? - sonreía, esto era lo que buscaba
- Que te importa a vos como son las cosas ahora - segui tomando mi ropa - ya está
- La traje porque fue una aventura que tuvimos durante un tiempo, ella esta enamorada, yo no siento nada, y vos.. vos apareciste y sentí algo desde que te vi en la escalera de la puerta de mi casa, desde que tocaste Italia, te sentí. Y te fuiste, no me dejaste complacerte ni cumplirte caprichos, o no me dejaste cuidarte cuando estabas perdida. No manejo bien que las mujeres sean libres, todas eran las sumisas, las que estaban atrás mio. La traje porque quería ver como reaccionabas, quería que acciones, que des el primer paso, que me celes, que me digas algo. No puedo hacerme el indiferente con vos, con cualquiera me sale, con vos no Salomé.
Me quedé muda. Y no sabia realmente que pensar.
- Nos conocemos hace 5 días Aquiles, no exageres. Soy libre de hacer lo que quiero, estoy de vacaciones, esto tampoco es temporal, y si querías que accione, hubieras implementado otra cosa, porque esto simplemente empeoró todo, todo pensamiento bueno que tenía hacia vos se borró, fue cualquier cosa.
- Me enfermas, me encantas. No lo notas? - me agarró y me apretó contra su cuerpo, mi cara quedó a la altura de su cuello que soltaba ese aroma fresco, y su bulto se apoyaba contra mi ombligo. Estaba caliente, enojado, ardía.
Me enfurecí, no podía distraerme de esa forma. Salí de su lado, y no pudo más, no me forzó.
Se fué de la habitación, asi sin más.
Quedé frustrada. Caliente, enojada, frustrada, confundida.