5 ago 2014

XXXIII

Me desperté en mi cama, bien tapada. No recordaba como había llegado hasta ahí, lo ultimo que recordaba era que me había dormido en el piso del living, rodeada de almohadones, y al lado, Aquiles, luego de tener una profunda charla sobre la vida.
Fui a la cocina y estaba con el mismo joggin de ayer, pero sin remera. Sus musculos se tensaron cuando me vieron, y noté una expresion nerviosa. Era perfectamente hermoso. Su cuerpo estaba totalmente marcado, ejercitado, muy muy caliente.
Se puso la remera y me sirvió café y unos panqueques con banana y dulce de leche. Si así vivia este hombre no entendía ese cuerpo que tenía.
Le agradecí y desayunamos en silencio.
- Hoy vamos a dar un paseo, señorita.
- ¿Un citytour? Con gusto, señor - dije, imitandolo y burlandome.
- Algo asi... - dijo y sonrió.
Lavé los platos mientras él levantaba la mesa y me ayudaba a secarlos y guardarlos luego. Me miraba, sentía su respiración pesada y sus ojos grises encima mío. Pero no podía evitar sentirme rara frente a él.