Me desperté en mi cama, bien tapada. No recordaba como había llegado hasta ahí, lo ultimo que recordaba era que me había dormido en el piso del living, rodeada de almohadones, y al lado, Aquiles, luego de tener una profunda charla sobre la vida.
Fui a la cocina y estaba con el mismo joggin de ayer, pero sin remera. Sus musculos se tensaron cuando me vieron, y noté una expresion nerviosa. Era perfectamente hermoso. Su cuerpo estaba totalmente marcado, ejercitado, muy muy caliente.
Se puso la remera y me sirvió café y unos panqueques con banana y dulce de leche. Si así vivia este hombre no entendía ese cuerpo que tenía.
Le agradecí y desayunamos en silencio.
- Hoy vamos a dar un paseo, señorita.
- ¿Un citytour? Con gusto, señor - dije, imitandolo y burlandome.
- Algo asi... - dijo y sonrió.
Lavé los platos mientras él levantaba la mesa y me ayudaba a secarlos y guardarlos luego. Me miraba, sentía su respiración pesada y sus ojos grises encima mío. Pero no podía evitar sentirme rara frente a él.
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