Cuando llegamos a la casa, fué directo a mi habitación conmigo en sus brazos. Me dejó en la cama y me sacó los zapatos. Me tapó, me dio un beso en la frente. Me miró y suspiró. Se fue.Estaba realmente confundida. Mi cabeza no paraba de dar vueltas. Me levanté, me duché en 5 minutos y me puse mi short y mi musculosa para dormir. Seguía con frio. Tomé mis pantuflas y un saquito de lana y fui a la cocina a tomar leche tibia.
Cuando pasé por su habitación, lo ví sentado en la ventana. La luz de la luna iluminaba todo el cuarto y su silueta me causaba escalofríos.
Entré. Por impulso, por ganas, por descarada, por la borrachera, entré. No hice el menor ruido, y aún así se percató de que estaba ahi. Suspiró, pero no me miró, no se dio vuelta, fue indiferente.
Me senté en su cama, y miramos el amanecer. El, sentado en la ventana. Muy lejos de mi, tanto que dolía.Me dormí en su cama. A las diez sonó su despertador y me encontré tapada, sintiendo su gran aroma fresco a menta, a plantas, a naturaleza, suavidad.
Fui a la cocina y preparé el desayuno: Huevos, tocino, jugo de naranja exprimido, tostadas y café. Pensaba que se iba a levantar, pero se hicieron las 10.30 y no despertaba.
Fui a lo que sería mi habitación y estaba acostado, abrazado a mi almohada. Puse la bandeja en la mesa de luz, y me senté en un rincon de la cama. Acaricié su pelo, su mejilla, y toqué sus labios. Los deseaba desde el primer momento en que lo ví. Los quería junto a los mios.
Se despertó e intentó seguir con su postura rígida y dura. Estaba aún enojado. Igualmente, dejo escapar una pequeña sonrisa de la que se retractó al instante.
Puse la bandeja sobre su regazo y sonreí. Nos miramos un buen rato y no dijimos nada. Su mirada me recorría. Miraba mi pecho, mis piernas, mi boca, mis ojos. Yo hice lo mismo, pero no podía ver más que su torso y un poco de su boxer gris, el cual mostraba un gran bulto. Me acaloré, aparté la mirada y tomé jugo.
Sonrió, y desayunamos.
- ¿Por qué te fuiste ayer? - dijo, indiferente - estaba preocupado
- Estaba borracha y quise volver a casa, pero me perdí
- Hubieras vuelto a la cocina.
- No me sentía comoda ahi. Perdón.
- Tenes razon, hay cosas que tenes que evitar, como entrar ahi cuando estamos todos trabajando, fue un error mio. Está bien.
Me levanté con la bandeja y me fui a la cocina, limpié todo y me fui a cambiar.