Cuando te tengo, cuando realmente te tengo, te quiero lejos de mi. Me acobardas. Me agarra esa sensación en el pecho que me dice que todo va a estar mal de nuevo, que la vamos a cagar como siempre, que me vas a usar y a lastimar y yo voy a llorar como siempre lloro, limpiandome por dentro y sabiendo que mi corazón idiota esta listo para otro round. Como si intentara pelear contra lo imposible, contra tu corazón de piedra. Tan irrompible y tan frío. Tan seco.
Pero últimamente no me cuesta decirte que no. Porque me amo un poquito mas que antes y porque al contrario de lo que yo pensaba, el que está estancado acá sos vos. Porque sin dudas, cambiaste, estás dolido, y el dolor cambia a las personas (sino mirame a mi). Y porque yo no te pude romper el corazón como lo hizo otra mina. Porque yo te di lo mejor y no me supiste elegir. Y porque me elegiste de otra manera y yo no te permití ni así entrar a mi vida, a mi corazón. Porque ahora sé como protegerme de los malos, y no es con un arma ni con un palo. Es con un escudo en el corazón, y por qué no en el alma.